Informe remitido y transmitido por el programa televisivo El Detalle, que se transmite por P&E.

Pedro Fuertes trabaja en la empresa Pino Cambi de Misiones, extrayendo resina de los pinos.

 

Pedro Fuertes gana 100 pesos por mes y vive entre los pinos, en una choza sin agua ni baño ni ningún otro servicio.

Pedro Fuertes trabaja para el holding Pérez Companc, el dueño de la maderera, que mantiene a sus empleados en situación de abandono, con la complicidad del gobernador de la provincia, Ramón Puerta.

Francisco Muzzupapa trabaja en el ingenio La Esperanza, en Tucumán, recogiendo caña de azúcar.

Francisco Muzzupapa gana 170 pesos mensuales y vive en el ingenio con su familia y las de sus 400 compañeros, que gratis, les ayudan en el trabajo.

En total, son 2000 personas que comparten 5 galpones y 5 baños. Uno cada 400 personas.

Francisco dice que con los 170 pesos nunca llegan a fin de mes y le quedan debiendo al ingenio, que les vende la comida.

gustín Suárez trabaja en la mina Bajo la Lumbrera, en Catamarca, 12 horas por día, de lunes a domingo, por 300 pesos.

Así lo permite el convenio laboral homologado por Patricia Bullrich cuando fue ministra de Trabajo.

El trabajo insalubre, que no debería sobrepasar las 30 horas por semana, le generó insuficiencia renal, hipertensión y taquicardia.

Agustín Suárez tiene 29 años, pero, en un reciente examen clínico, los médicos afirmaron que su físico es el de un hombre de 60.

Graciela Graña trabaja 13 horas diarias en una cadena de supermercados en Mendoza.

En julio pasado denunció que su patrón la obliga a usar pañales descartables para que no deje de trabajar para ir al baño.

Luego de su denuncia, se sumaron otras 20 de igual tenor en la provincia.

Sólo algunos datos de la dramática situación laboral del país.

Algunos de estos casos son legales; otros son ilícitos: todos son abusos.

La semana pasada los empresarios argentinos realizaron dos conferencias paralelas en Rosario y Mar del Plata.

En la ciudad balnearia estaban los que aún defienden la política de Domingo Cavallo y piden todavía más flexibilidad laboral; en Rosario los que avalan con más convicción a Roberto Lavagna.

Entre los industriales que estuvieron en Rosario hay algunos que hablaron de una sociedad más justa.

No hay indicios de que ninguno de los grupos esté trabajando para mejorar la situación laboral. No conozco ningún proyecto al respecto.

En Argentina, la desocupación trajo consigo una precarización tan inédita de las condiciones laborales que en muchos casos llegó al trabajo esclavo.

Según un informe de la OIT, el trabajo esclavo actual es peor que el de la edad media, ya que el sobrante de mano de obra llevó que el sector empresarial ni siquiera se preocupe por la sobrevivencia de sus empleados.

Es decir, en la época de la esclavitud, los esclavos recibían su ración diaria.

Hoy muchos salarios no son suficientes para alimentarse.

En Mar del Plata, ciudad en la que se reunieron los empresarios menemistas, el 70 por ciento de los empleados industriales y el 91 por ciento de los de la construcción trabajan en negro. (Cuadro)

En Rosario, el lugar de los buenos, el 46 % de los empleados industriales y el 70 de los de la construcción están en negro. (Cuadro)

El 75 por ciento de los puestos que se generaron en 2003 son informales: sin cobertura de obra social ni aportes jubilatorios.(Cuadro)

Si en verdad les preocupan los trabajadores, blanquéenlos.

La mitad de los trabajadores ganan menos de 400 pesos.

El 30 por ciento gana menos de 200 pesos.

Si les importa, aumenten los salarios.

Se suele relacionar la esclavitud con la violencia física, pero la violencia también puede ser sicológica.

O acaso no es violencia el pañal de Graciela o la choza de Pedro.

La economía está creciendo, pero no hay quien regule la actividad laboral, y el abuso, en vez de ir cediendo al ritmo de la mejora económica, crece.

Un estudio del Centro de Estudios para la Producción encontró que mientras la producción industrial del primer trimestre del año creció el 20 por ciento, el empleo sólo lo había hecho el 0,4 por ciento.

Las empresas hacen trabajar cada vez más horas a sus empleados por la misma paga.

Mientras que a finales de 2001 los salarios conformaban el 22 por ciento del total del costo industrial, actualmente constituyen solamente el 13 por ciento del mismo.

Mario Paniagua tiene 25 años; trabajó un año en un taller textil en Carabobo al 1300, 18 horas por día, por dos comidas diarias, sin precibir ninguna paga.

En ese año, Mario nunca salió del lugar. Las puertas y ventanas siempre estuvieron cerradas.

Vivía en un dormitorio con doce personas más.

La industria textil es una de las grandes beneficiadas por la devaluación, porque el dólar alto frenó la importación.

Según datos de CTA, en Buenos Aires hay más de 40 mil empleados bolivianos y peruanos trabajando en la industria textil en condiciones similares a las de Mario Paniagua.

Claudio Briensa es motoquero, trabaja 12 horas diarias por un promedio de 300 pesos diarios.

Claudio pone su moto. Si se rompe, paga el arreglo.

Le pagan por viaje, no tiene sueldo fijo ni obra social ni vacaciones ni aguinaldo ni el pago de gastos por los varios accidentes que sufrió.

Así trabajan todos los motoqueros del país.

El crecimiento de la economía elevó el uso de las motos y sus motoqueros, pero no les mejoró la vida.

Aparicio Gómez trabaja en la frutihortícola Ferracioli, en San Patricio del Chañar, Neuquén, 14 horas diarias, por 250 pesos por mes. 150 pesos pertenecen al Plan Jefes y Jefas.

El gobernador Sobisch impulsa este abuso con la distribución de los planes de esa provincia.

El 90 % de los 6000 habitantes del Chañar trabajan en estas condiciones.

Julio Zalazar trabaja en la fábrica de calzado González todos los días, desde las 5 de la mañana a las 8 de la noche, por 300 pesos por mes.

Mientras trabaja, el taller permanece cerrado, no se puede salir.

La industria del calzado es otra de las beneficiadas por la devaluación. Pero mantiene en un nivel de explotación asfixiante a sus empleados.

Repito, muchos de los casos que cito son ilegales. Pero también existen los que fueron homologados por el Ministerio de Trabajo en gestiones anteriores y siguen vigentes.

Foetra acordó con Telefónica y Telecom que sus empleados deben estar disponibles las 24 horas y cobrar por el tiempo estrictamente trabajado. Además, acordó jornadas discontinuas, como, por ejemplo, un trabajador entra a las 8 de la mañana, sale a las 12, entra a las 6 de la tarde y sale a las 11 de la noche.

El Sindicato la Fraternidad fue más lejos y firmó con Tren de la Costa la jornada intermitente. El trabajador puede entrar y salir cuantas veces la empresa lo requiera. De 8 a 10, luego de 13 a 15, luego de 19 a 21. Y así hasta cumplir las ocho horas.

Una de las lacras de los noventa fue el avasallamiento de los derechos de los trabajadores.

Cambiar el modelo no es sólo un dólar a 3 pesos.

Si la economía anda bien, los trabajadores tienen que empezar a sentir el alivio.

El trabajo esclavo es la cara más dura de la precarización laboral, pero no es un dato marginal de la realidad, es inherente al sistema. Sólo se trata del escalón más bajo, pero forma parte del mismo esquema. Las fuentes.