El continúo limbo legal

Después de más de seis meses la Corte Suprema de los Estados Unidos dispuso que las Cortes Federales pueden conocer demandas de los detenidos de Guantánamo, no es debido a la lentitud del sistema judicial que, los centenares de personas siguen detenidos sin cargos o juicio y, virtualmente, incomunicados en la base naval. Es el resultado de un

gobierno que intenta drenar la decisión de la Corte Suprema, regulando cualquier significado verdadero, guardando cualquier revisión de detenciones tan lejos, como sea posible, de un proceso judicial.La administración de los Estados Unidos respondió a la decisión de junio del 2004 estableciendo el ‘Combatant Status Review Tribunal (CSRT)’, paneles de tres oficiales militares, cuyo único objetivo es confirmar o rechazar el estado de los detenidos como un supuesto ‘enemigo combatiente’. Esta no es una corte, ni un ‘tribunal competente’ requerido por la Tercera Convención de Ginebra. Al contrario, los detenidos se presumen prisioneros de guerra hasta que sea probado lo contrario. El detenido no tiene acceso a asesoría legal o a la evidencia secreta. Muchos han boicoteado el proceso del CSRT, y hasta la fecha, solamente dos han sido liberados como resultado de esto, mientras que 230 se han confirmado como ‘enemigos combatientes’.

Cada detenido confirmado como ‘ enemigo combatiente ‘ también tendrá una revisión anual de su caso por un Comité Examinador Administrativo (ARB), para determinar si ‘continúa siendo una amenaza para los Estados Unidos o sus aliados, o si hay otros factores que indican la necesidad de continuar la detención’. En diciembre del 2004 el Pentágono anunció que había manejado su primer ARB. De nuevo, los detenidos no tuvieron ningún acceso a abogados o a la evidencia secreta para esta revisión administrativa. La evidencia extraída bajo la tortura u otra coerción no se podía admitir por cualquier causa.

También en diciembre, seis meses después de la resolución de la Corte Suprema de los Estados Unidos, el gobierno notificó a los detenidos que podían presentar recursos de hábeas corpus en la Corte Federal. Incluso les dio la dirección de una Corte Distrital de los Estados Unidos, en la cual debían presentarla.

En este mundo de Guantánamo, sin embargo, el gobierno ha argumentado en esa misma Corte, que los detenidos no tienen ninguna base en el derecho constitucional o internacional, para rechazar la legitimidad de sus detenciones. Mantiene que la revisión del CSRT y del ARB es más que suficiente para cumplir el debido proceso. Mientras tanto, la extensa mayoría de los detenidos, todavía no ha tenido acceso a los abogados.

En opinión de Amnistía Internacional, la ley internacional de los derechos humanos se aplica a todos los detenidos de Guantánamo, entonces cada uno de ellos tiene el derecho a la revisión judicial completa de su detención, y a su libertad, si esa detención fuera ilegal, una protección básica contra la detención, la tortura y la ‘desaparición arbitraria’. Este fue siempre el caso para esos numerosos detenidos que fueron llevados fuera del conflicto armado internacional en Afganistán. Sin embargo, incluso los que fueron capturados en la guerra – quienes deberían haber sido tratados como prisioneros de guerra hasta que un tribunal competente determine otra cosa (2)- también están cubiertos por la ley de los derechos humanos, porque el conflicto internacional en Afganistán terminó hace más de dos años y su tratamiento, por parte de los Estados Unidos, no cambió por ese hecho.

Cuando el conflicto terminó, los que se mantenían como prisioneros de guerra debían ser requeridos para ser liberados o procesados en un juicio justo. Aunque la administración demanda que está sosteniendo a los detenidos bajo las leyes militares, ha rechazado aplicar estas leyes. Documentos secretos del gobierno, ahora nos dicen que la administración se rehusaba a aplicar las convenciones de Ginebra, para señalar a los interrogadores de los Estados Unidos y hacer su procesamiento, por lo menos, por los crímenes de la guerra. Hay poca muestra de una atmósfera apologética dentro de la administración. De hecho, uno de los arquitectos de esta política, es el Consejero de la Casa Blanca Alberto González, que ha sido nominado por el Presidente Bush para el cargo de Fiscal General. En su proyecto al Comité Judicial del Senado, para su nominación, presentado el 6 de enero del 2005, Alberto González dijo que él tenía un profundo compromiso con el imperio de la ley.

Tratamiento de los detenidos

Las condiciones en las cuales los detenidos son mantenidos (aislados, etc) los ponen dentro de la tortura y el trato cruel, inhumano y degradante. Hay mucha evidencia adicional de que numerosos detenidos en Guantánamo – así como en Afganistán, Irak y otros lugares – han sido sujetos, directamente, de torturas o tratamientos crueles, inhumanos o degradantes, durante el proceso de interrogación o de detención. Esta situación podría ser considerada como un resultado inevitable de un gobierno que cree que hay gente que, legalmente, no tiene derecho al tratamiento humano, como el presidente Bush manifestó en un memorando secreto, de fecha 7 de febrero del 2002, sobre las políticas de detención de la ‘guerra del terror’. Sin embargo, ningún detenido dondequiera, ni siquiera los ‘asesinos’ o ‘gente mala’, como el presidente ha descrito a los detenidos sin cargos o juicio en Guantánamo, puede caer, siempre, fuera de la prohibición sobre la tortura y lo s malos tratos. Por decir de otra manera, como lo hace este memorando central de política, se dirige a serios puntos en la comprensión de un gobierno de la ley internacional e indica su visión de los derechos humanos como privilegios que pueden ser concedidos, y por lo tanto quitados, por el Estado. (3)

El Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, repitiendo lo que dijo el presidente Bush, ha descrito al detenido en Guantánamo Mohammed al-Kahtani como una ‘persona muy mala’. Un duro plan de interrogación fue aprobado para este ciudadano Saudita. Según recientes revelaciones, Mohammed al-Kahtani fue puesto en un avión, vendado los ojos, en condiciones de privación sensorial, y haciéndole creer que volaban hacia el Medio Oriente.

Después de varias horas en el aire, el avión regresó a Guantánamo y Mohammed al-Kahtani fue puesto en una celda de aislamiento y sujeto a duras interrogaciones conducidas por gente que le hicieron creer que eran agentes de seguridad egipcios. (4) Esta es una técnica de interrogación conocida en los Estados Unidos como ‘false flag’ (falsa bandera) y fue uno de varios métodos autorizados por el Secretario Donald Rumsfeld en abril del 2003. Otra técnica promovida por el Pentágono y su grupo de trabajo de reporte de las interrogaciones a los detenidos en la guerra global, era amenazar a los presos con ser transferidos a un tercer país donde sea legal que sea torturado o asesinado.

En Febrero del 2002, después de la decisión del Presidente Bush de rechazar la aplicación de las convenciones de Ginebra con los detenidos en Guantánamo, la Casa Blanca aseguró que el International Committee of Red Cross (Comité Internacional de la Cruz Roja ICRC) podría visitar a todos los detenidos en privado (5). Al ICRC le negaron el acceso a Mohammed al-Kahtani durante el período de interrogaciones anteriormente descrito. El ICRC protestó sobre tal negativa de acceso a un número de detenidos en reuniones con las autoridades de Guantánamo a finales del 2003. Cuatro meses después, en una reunión, el 2 de Febrero del 2004, al ICRC se le informó que todavía no podía ver a uno de los detenidos ‘a causa de la reserva militar’. (6) Este detenido fue reportado como un nacional marroquí Abdillah Tabarak, que fue transferido a Marruecos en Agosto del 2004. En una entrevista, él declaró que había sido torturado y había sido victima de malos tratos mi entras estuvo bajo la custodia de los Estados Unidos. En Guantánamo, dijo, que había sido golpeado, le suministraron inyecciones forzosamente, y lo mantuvieron en celdas oscuras lo que le produjo problemas de visión. Dijo que él sufre de otros achaques físicos como resultado de su prisión, así como también insomnio y pesadillas (7).

Es más de un año desde que el ICRC hizo público su interés sobre el serio deterioro que el régimen de detención había causado sobre la salud psicológica de los detenidos. En noviembre se pudo ver que las protestas fueron más directas hacia la tortura y los malos tratos, añadiendo más peso a las declaraciones de las personas liberadas y otros. En documentos enviados al ACLU y después de una demanda de libertad de información presentada hace un año, los agentes del FBI se refieren a las ‘ técnicas de tortura’ y ‘las técnicas de interrogación altamente agresiva’ que son usadas en Guantánamo. En un correo electrónico, un agente del FBI envía a un colega ‘un resumen de técnicas coercitivas en el conjunto de herramientas para entrevistar de un militar’. Sobre el plan de interrogación militar que planifica para un determinado detenido, el remitente escribe: ‘Usted no lo creerá!’ Otro agente del FBI reportó haber visto un detenido en Guantánamo senta do en el piso del cuarto de entrevistas con una bandera alrededor de él, la música fuerte que sonaba y una luz estroboscópica destellando’. Otro cuenta haber sido testigo del uso de un perro para intimidar a un detenido en Guantánamo, quien fue también sometido a tres meses de aislamiento en una celda con iluminación las veinticuatro horas. El detenido luego varió su conducta ‘por el trauma psicológico extremo’.

Otro agente contó: Aquí un breve resumen de lo que observé en GTMO. En un par de ocasiones entré en las habitaciones de entrevistas y encontré a detenidos encadenados sus manos y pies, en una posición fetal en el piso, sin una silla, alimento, o agua. La mayoría de las veces ellos habían orinado o defecado y habían sido dejados ahí por 18, 24 horas o más. En una ocasión, el aire acondicionado había sido apagado y la temperatura era tan baja en la sala, que el descalzo detenido temblaba de frío. Cuando pregunté a los policías militares qué es lo que sucedía, me dijeron que los interrogadores del día anterior habían ordenado este tratamiento, y que el detenido no debía ser movido. En otra ocasión, el aire acondicionado había sido apagado, manteniendo la temperatura en la sala sin ventilación, probablemente, sobre los 100 grados. El detenido estaba casi inconsciente sobre el piso con una pila de pelo próximo a él. Había estado aparentemente arran cando su propio cabello durante la noche. En otra ocasión, no solamente la temperatura era intolerablemente caliente, sino que se estaba tocando música rap a un volumen extremadamente alto en la habitación, y eso había sido desde el día anterior, con el detenido encadenado sus manos y pies en posición fetal en el piso de azulejo.

Tal evidencia da más peso a anteriores declaraciones hechas por detenidos que ya han sido liberados. Por ejemplo, en Julio del 2004, el Sueco Mehdi Ghezali recordó a Amnistía Internacional como:

Un preso se había quitado su identificación que los prisioneros eran forzados a llevar alrededor su muñeca. Como castigo, los guardias esposaron sus manos y pies en su celda por más de 10 horas. Durante este tiempo, al preso no le dieron ningún alimento y no le permitían ir al baño, aunque él lo necesitara. El no podría retener por sí mismo. Era muy degradante para él.’

Mehdi Ghezali, también describió a Amnistía Internacional el dolor de ‘corto circuitos’, manipulación de temperatura, y el uso de música y ruido muy fuerte durante las interrogaciones. El dijo que fue sometido a privación del sueño, y que un detenido australiano llamado Mamdouh Habib había sido sometido a privación del sueño al final de lo cual había sangre saliendo de su nariz y sus orejas. En una declaración jurada recientemente, otro australiano, David Hicks señala que él había sido ‘privado del sueño como una forma de política’ y que él y otros detenidos fueron sometidos a otras formas de tortura y malos tratos bajo la custodia de los Estados Unidos. Moazzam Begg fue mantenido en aislamiento por 600 días.

Amnistía Internacional todavía no ha recibido una respuesta de las autoridades norteamericanas a la declaración de una delegación China que visitó Guantánamo en Septiembre del 2002 y participó en interrogaciones de Uighurs detenidos allí. Una fuente interna dijo a la organización que durante este tiempo, los detenidos fueron sometidos a intimidación y amenazas, y otras torturas o malos tratos. Otros detenidos, según la fuente que informó a Amnistía Internacional, fueron sometidos a humillaciones sexuales durante los interrogatorios. Un ex interrogador, recientemente, confirmó que las interrogadoras habían acosado sexualmente a los detenidos. (8).

La administración ha continuado afirmando que los detenidos bajo la custodia de los Estados Unidos son tratados humanamente y todas las declaraciones de abuso han sido investigadas. La evidencia demuestra que esto es simplemente falso. ‘Ellos no usan perros en la Bahía de Guantánamo durante el proceso de interrogación y nunca lo hicieron’, dijeron al Comité de Servicios Militares del Senado en Septiembre del 2004 (9). El ex comandante de Guantánamo, General Geoffrey Miller, testificó bajo juramento que los perros nunca fueron usados para intimidar a los detenidos en la base. Aún ahora, agentes del FBI han agregado a las declaraciones de los detenidos que perros si habían sido utilizados. Por ejemplo, los agentes del FBI han informado y testificado: privación de sueño y ‘la utilización de música fuerte/ luz extremadamente fuerte/ y perros gruñendo’ en los interrogatorios en Guantánamo.

Según un documento militar, el ICRC hizo declaraciones en una reunión con las autoridades de Guantánamo en Octubre del 2003, de que los interrogadores en la base habían tenido acceso a los archivos médicos de los detenidos, que los archivos eran ‘usados por interrogadores para ganar información para desarrollar un plan de interrogación’, y ‘que hay un nexo entre el equipo de interrogación y el equipo médico’. El General Miller rechazó las declaraciones (10). Sin embargo, en un nuevo artículo publicado en The New England Medical Journal of Medicine (El Nuevo Diario Médico de Inglaterra), dos médicos escriben que su propia investigación en la ‘intervención médica, en la inteligencia militar en Irak y la Bahía de Guantánamo, da como resultado un cuadro más penoso’:

No solamente las enfermeras daban información de salud al personal militar de inteligencia; los médicos ayudaron en el diseño de estrategias de interrogación, incluyendo la privación del sueño y otros métodos coercitivos adaptados a las condiciones médicas de los detenidos. El personal médico también entrenó a los interrogadores en cuestionables técnicas…

La conclusión de la participación de los doctores en las torturas es prematura, pero hay motivos para sospechar. El seguimiento de la investigación es esencial… (11).

El 5 de Enero del 2005, el Comando Sur de los Estados Unidos anunció que llevaría a cabo una investigación interna en las declaraciones del FBI sobre abusos (12). En opinión de Amnistía Internacional, se necesita aún más. Hay la necesidad de una comisión totalmente independiente que investigue las detenciones de los Estados Unidos en Guantánamo y en cualquier otra parte. Esa comisión, requerida por Amnistía Internacional desde Mayo del 2004, debe tener el poder para investigar el papel de funcionarios en las categorías más altas del gobierno, incluyendo en la Casa Blanca y la Oficina del Secretario de Defensa, y debe cubrir todos los aspectos de las detenciones y políticas de interrogación de la guerra del terror en los Estados Unidos, y en todas las ubicaciones.

La reserva e imprecisión como vías para el abuso y el sufrimiento

El Pentágono se rehúsa a dar el número preciso de detenidos en Guantánamo. La preocupación es que esto podría dar lugar a la transferencia de los mismos. A inicios del 2004, por ejemplo, aproximadamente siete detenidos permanecieron sin registro para los anuncios oficiales sobre traslados hacia y desde Guantánamo (13). Por las revelaciones sobre los llamados ‘detenidos fantasma’ bajo la custodia de los Estados Unidos en Irak y debido a las declaraciones de múltiples traslados ocultos entre los Estados Unidos y países con registros de tortura, hay razón para tener un profundo interés al respecto .

Un recurso legal presentado en la Corte Federal en noviembre del 2004, y puesto a conocimiento del público el 5 de Enero del 2005, renueva el interés sobre el caso del detenido Australiano Mamdouh Habib. El recurso comienza:

En Octubre del 2001, el ejército de los Estados Unidos – con la cooperación de los Gobiernos Paquistaní y Egipcio – devolvieron Mamdouh Habib a Egipto, sabiendo y destinándolo a que sea torturado. El señor Habib pasó seis meses bajo la custodia Egipcia, donde fue sometido a una brutalidad inexplicable. Después, el señor Habib volvió a la custodia de los Estados Unidos, viajando primero a la base de la Fuerza Aérea en Bagram, después a las instalaciones militares de los Estados Unidos en Kandahar, y después a la Bahía de Guantánamo, Cuba, donde se ha mantenido desde Mayo del 2002.

Recientemente, la prensa señaló que el Gobierno de Estados Unidos negocia con el de Egipto para devolver al señor Habib a ese país, donde una vez más será torturado.

El recurso busca una orden restrictiva para impedir el temido traslado de Mamdouh Habib a Egipto.(14). El documento detalla anteriores torturas a las que Mamdouh Habib fue sometido en Egipto, incluyendo choques eléctricos, tortura con agua, ataques físicos, suspensión con ganchos, y amenazas con perros. Da detalles sobre como agentes de los Estados Unidos estuvieron presentes en sus interrogaciones en Pakistán después de su arresto, y durante su traslado secreto a Egipto. Estos detalles se repiten en otros, quienes reclaman haber sido sometidos a tal ‘circunstancia’. Por ejemplo, Amnistía Internacional todavía espera una respuesta a una carta que envió a las autoridades de los Estados Unidos en Agosto del 2004, sobre el caso de Khalid El Masri, un Alemán de origen libanés, quien alega que fue llevado en un vuelo secreto, para su detención en Afganistán, desde Macedonia a principios del 2004, y que los agentes de Estados Unidos estaban presentes durante las interrogaciones en su detención en Kabul (15).

Reclama que fue llevado a un avión por agentes vestidos de negro, que tenía sus ropas cortadas con tijeras, y que se le hizo vestir un traje azul, esto coincide con las declaraciones de Mamdouh Habib sobre su traslado a Egipto con la intervención de agentes de los Estados Unidos.

Amnistía Internacional ha hablado con muchos parientes de los detenidos en Guantánamo, quienes están en un estado de angustia profunda por la carencia de transparencia y de información sobre sus seres queridos. El 2 de Noviembre del 2004, por ejemplo, la hermana y hermano de un detenido kuwaiti, Abdullah Al Kandari, contaron a la organización como sus padres ‘no son la misma gente que eran hace tres años’ debido a la pérdida de su hijo en el negro hoyo de Guantánamo. A comienzos de año, el hermano de un detenido yemenita, Jamal Mari, relató como su madre ha desarrollado hipertensión arterial y se hunde en ataques de depresión por la tensión de no saber qué está sucediendo con su hijo, al que no ha visto desde hace más de tres años.

El sufrimiento de los parientes de los ‘desaparecidos’ ha sido tomado en cuenta por el Comité de Derechos Humanos de la ONU, para sumarlo a las torturas o tratos crueles, inhumanos y degradantes. Una crueldad similar se inflige sobre los parientes de gente que se mantiene en detención, virtualmente, incomunicados indefinidamente, sin cargos o juicios. Es común que los parientes de numerosos detenidos en la Bahía de Guantánamo, se refieran a sus seres queridos como si hubieran desaparecido.

Comisiones militares

La cuarta categoría de impunidad en relación a Guantánamo comprende los continuos esfuerzos de la administración de los Estados Unidos para traer a un grupo seleccionado de detenidos a juicio ante una Comisión Militar. Estos cuerpos carecen de independencia del Ejecutivo. Para obtener convicciones y menores niveles de evidencia, ellos pueden admitir testimonios ocultos o coercitivos. Sus veredictos no pueden ser apelados ante ninguna Corte.

Amnistía Internacional tuvo un observador en las recientes audiencias pre judiciales para los primeros cuatro detenidos que se preparan para un juicio ante la Comisión. Sus observaciones confirmaron los peores temores de la organización, de que este es un sistema que no permite tener un juicio justo. La ignorancia sobre la ley del Tribunal de la Comisión y la disparidad de recursos destinados a las partes, acusación y defensa en un proceso controlado por el Ejecutivo, eran particularmente obvios. Tanta era la poca calidad de los niveles de interpretación que, en varias ocasiones, la defensa tuvo que pedir que se detengan las actuaciones porque la interpretación no era buena. La Comisión rechazó el intento de la defensa de traer seis expertos para explicar diversos aspectos de ley internacional y la ley militar. La acusación afirmó que la única ley que obedece el Tribunal es la ‘Ley de la Comisión’, un conjunto de reglas y normas creadas en el D epartamento de Defensa de los Estados Unidos. Es impresionante que esa gente pueda afrontar tales juicios que, claramente, se procesan sin el conocimiento de normas internacionales básicas.

Las actuaciones de la Comisión se suspendieron en noviembre del 2004, después de que un juez federal concluyó que, quienes fueron capturados en Afganistán, debían ser considerados prisioneros de guerra, lo que terminaba su juicio ante la Comisión Militar. Aún cuando no fueren considerados como prisioneros de guerra por un Tribunal competente, el juez dijo que las reglas de la Comisión que permiten el uso de evidencia secreta, violaría el debido proceso. La administración Bush ha apelado ante una Corte Superior, argumentando que la resolución del juez ‘constituye una intervención en el poder de la administración para manejar operaciones militares’. La Fiscalía General de la Estados Unidos, refiriéndose no solamente a las resoluciones de este juez, sino también a las de la Corte Suprema, condenó lo que caracterizó como una ‘tendencia profundamente perturbadora’ de ‘vigilancia judicial de las determinaciones presidenciales’.

Con la administración norteamericana que muestra desdén hacia sus propias cortes, la comunidad internacional afronta la tarea de persuadirla al cambio. Los Estados Unidos debería recordar no solamente los diversos aspectos de ilegalidad de las detenciones en Guantánamo, sino también que este régimen contraviene la Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos que proclama que: el respeto por la dignidad humana y el imperio de la ley es la ruta hacia la seguridad, así como también su Estrategia Nacional para Combatir el Terrorismo, que afirma que un mundo en que tales normas sean admitidas como leyes, será el mejor antídoto para la diseminación del terrorismo. Esta estrategia concluye: Es el mundo que debemos construir hoy. En cambio, los Estados Unidos construyó un campo de prisión que ha llegado a ser un ultraje a los derechos humanos y a la ley. La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para llevar esta intolerable situación hacia el final.

Guantánamo no existe para la ONU

Todas las evidencias y testimonios de los sobrevivientes del terror practicado en las cárceles de Guantánamo por tropas estadounidenses y agentes de la CIA, en contra de los prisioneros de guerra calificados de talibanes o simplemente como terroristas, que han sido irrefutablemente probados por diversas organizaciones defensoras de derechos humanos de Estados Unidos y Europa, no existen o carecen de valor para la tristemente célebre Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra.

El 21 de abril de este año, al finalizar su Asamblea anual en Ginebra, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, por amplia mayoría de votos procedió a rechazar una propuesta presentada por el gobierno de Cuba que pedía a Estados Unidos abrir a expertos de la ONU, la base militar de Guantánamo, donde se hallan detenidos alrededor de 520 prisioneros, según cálculos conservadores. Quizá nunca se sepa el número total de presos que alberga esa base, y tal vez nunca se sepa cuántos de esos prisioneros han sido asesinados o muertos por prácticas de tortura.

El proyecto cubano pedía que la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, exija al gobierno de Estados Unidos, autorizar a los relatores especiales y expertos de las Naciones Unidas en detenciones arbitrarias, ilegales, torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes, visitar esos centros carcelarios para comprobar la infinidad de denuncias en poder el Organismo Internacional.

La decisión de la CDHG, causó estupor en el mundo entero. Esa Comisión fue acusada de selectividad y politización de sus resoluciones, inclusive por parte de Louise Arbour, Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la misma ONU.

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos lamentó que la politización de la Comisión se haya convertido en una excusa, para que algunas naciones – entre ellas Estados Unidos – justifiquen determinadas acciones violatorias de los derechos humanos. Textualmente, Louise Arbour, dijo al referirse a esa Comisión que es: ‘prisionera de los métodos que los países usan para el escrutinio.’

La vocera de la Human Rigths Watch, organización defensora de los derechos humanos con sede en Estados Unidos acusó a Estados Unidos y la Unión Europea de haber ignorado la situación de los derechos humanos en otras naciones, incluido Estados Unidos.

Conclusiones

1.- Estados Unidos administrado por Bush y sus halcones no tiene autoridad, ni calidad moral para pretender juzgar a otros países libres y soberanos sobre la situación de los derechos humanos. La doble moral que usa la administración Bush para referirse a los derechos humanos, la democracia y libertad debe ser condenada por todos los pueblos libres del mundo.

2.- Estados Unidos en su papel de potencia unipolar y gendarme universal es el violador número uno de los derechos humanos en todo el mundo.

3.- Estados Unidos, en su obsesión imperial, no es el paradigma de la democracia, del respeto a las libertades civiles y derechos humanos.

4.- El imperio guerrerista y contumaz agresor, no puede erigirse en modelo de democracia y menos aún tratar de imponerla en todos los países, porque ha demostrado poseer una democracia falsa y un falso respeto a los derechos humanos.

5.- El emperador Bush II, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, el vicepresidente Cheney, Abrams, Negroponte, los directores de la CIA y responsables de los servicios de inteligencia, los comandantes de las fuerzas armadas invasoras, han acumulado suficientes méritos como para ser juzgados ante la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad, genocidio, torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes perpetrados contra sus ‘prisioneros de guerra’ y los países invadidos militarmente.

6.- Solo un movimiento internacional promovido y patrocinado por todos los pueblos libres y democráticos, por las organizaciones nacionales, regionales y mundiales comprometidas con la defensa de los derechos humanos y libertades públicas, podrá encausar a los dirigentes del imperio, ante la Corte Penal Internacional, para que sean sometidos a un juicio justo e imparcial.

7.- Estados Unidos en primer lugar, los países desarrollados y considerados potencias, los gobiernos de los países y Estados del Tercer Mundo, deben comprender que las guerras, la crueldad, injusticias e ilegalidades son causa y motivo de la persistente violación de los derechos humanos.

8.- Es indispensable que los pueblos del mundo, y en especial los de nuestra América Latina, estén alertas y vigilantes acerca del proyecto de formación de una superagencia secreta de servicios de inteligencia adscrita al Pentágono (Ministerio de Guerra imperial). Sería más poderosa que la tétrica CIA y sus operaciones clandestinas producirían mayor terror y muerte en todo el mundo. (Washington Post. 25-01-05)

9.- El terror de las guerras imperiales que siembran muerte y destrucción, las estrategias y geopolíticas imperiales, así como las tesis de Bush y sus halcones que amenazan a las humanidad entera con su desaparición, deben ser detenidos ahora en defensa del irrenunciable derecho a la paz. Si no se actúa ahora, mañana puede ser tarde.